Zonas francas colombianas avanzan hacia ecosistemas digitales

Las zonas francas en Colombia están evolucionando más allá de la infraestructura física y los beneficios tributarios. Ahora incorporan inteligencia artificial, automatización, analítica de datos, ciberseguridad y sostenibilidad para atraer inversiones y responder a las nuevas necesidades del comercio internacional.
Un ejemplo es el Grupo Zona Franca Bogotá (ZFB), que pasó del puesto 221 en 2022 al 94 en 2026 en el Ranking de Innovación Empresarial de la Andi, reflejando una estrategia enfocada en fortalecer sus capacidades tecnológicas y de innovación.
Entre sus desarrollos se encuentra PICIZ, plataforma para gestionar procesos aduaneros y de comercio exterior, y Frank, una herramienta de inteligencia artificial que, según cifras de la organización, ha atendido más de 1.600 consultas especializadas con una precisión superior al 99 %. Esta transformación también está impulsando nuevas necesidades de talento, con profesionales preparados para manejar tecnologías digitales, analizar información y apoyar procesos de toma de decisiones. El sector además está explorando nuevos negocios, como infraestructura para centros de datos y proyectos relacionados con modelos innovadores de comercio exterior. Estas iniciativas buscan anticiparse a las necesidades futuras y ampliar el alcance tradicional de las zonas francas. La evolución también abre espacio para industrias de mayor contenido tecnológico, como biotecnología, manufactura avanzada, infraestructura digital y proyectos aeroespaciales, mediante la colaboración entre empresas, universidades y entidades públicas. En este nuevo escenario, las zonas francas dejan de ser únicamente espacios para almacenamiento, producción y logística. La conectividad, la tecnología, la protección de la información y la capacidad de analizar datos se convierten en elementos cada vez más relevantes para las empresas que buscan operar dentro de estos ecosistemas.
Empresas colombianas retoman oportunidades de negocio en Venezuela

Las relaciones comerciales entre Colombia y Venezuela avanzan hacia una etapa más pragmática, con el regreso de empresas colombianas y nuevos proyectos de inversión en el vecino país. Entre los principales movimientos está GeoPark, que firmó un acuerdo con PDVSA para operar durante 25 años el bloque Bare, en la Faja del Orinoco. La compañía proyecta inversiones cercanas a US$6.800 millones y busca elevar la producción de 11.000 a 95.000 barriles diarios. El interés empresarial también se extiende a otros sectores. Grupo Nutresa adquirió la marca venezolana de helados Tío Rico, mientras Mineros mantiene proyectos en Venezuela dentro de sus planes de expansión. Según KPMG, el 84 % de las empresas consultadas analiza o ejecuta nuevas inversiones en Venezuela durante 2026 y el 99 % de los ejecutivos encuestados espera crecimiento económico. La frontera entre ambos países también vuelve a ganar importancia comercial, aunque persisten retos logísticos y aduaneros que pueden dificultar el flujo de mercancías. En este contexto, la recuperación de los vínculos comerciales podría abrir nuevas oportunidades para empresas colombianas y contribuir a fortalecer el intercambio económico entre ambos mercados.
Importaciones colombianas mantienen fuerte crecimiento durante 2026

Las importaciones de Colombia alcanzaron US$7.968,1 millones en julio de 2026, un aumento de 22,9 % frente al mismo mes de 2025, según cifras del Dane. El déficit comercial también se amplió y llegó a US$2.797,8 millones. Las manufacturas representaron el 72,5 % de las compras externas, con US$5.774,7 millones y un crecimiento de 16,1 %. También aumentaron las importaciones de productos agropecuarios, alimentos y bebidas, que crecieron 26,3 %, y las de combustibles, que se dispararon 77,3 %. Entre enero y julio, las compras externas acumularon US$46.043,9 millones, un crecimiento de 15,1 %. En este periodo, el déficit comercial alcanzó US$11.042 millones. China se mantuvo como el principal origen de las importaciones, con una participación del 30,3 % en julio. Las compras desde ese país crecieron 32,6 %, mientras las provenientes de Estados Unidos aumentaron 23,5 %.
El presidente de Analdex, Javier Díaz, señaló que la apreciación del peso estaría favoreciendo el crecimiento de las importaciones y destacó el aumento de las compras de combustibles y productos agropecuarios.

